Revista Pediatría de Atención Primaria 111
M.ª Ángeles Suárez Rodríguez, et al . Dislipemias y alteración de la lipoproteína A. Prevención de la enfermedad aterosclerótica Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:335-9 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 336 aunque sus manifestaciones clínicas se produzcan habitualmente en la edad adulta. La detección pre- coz permite identificar a los individuos con mayor riesgo cardiovascular futuro e instaurar medidas preventivas orientadas amodificar el curso natural de la enfermedad. Tradicionalmente, la evaluación del riesgo cardio- vascular se ha realizado en torno a los parámetros lipídicos clásicos, tales como el colesterol total, el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL), los triglicéridos o el colesterol aso- ciado a lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL). Sin embargo, en los últimos años, ha cobrado importancia la determinación de un nuevo marca- dor, la lipoproteína(a) [Lp(a)], que ha emergido como un factor de riesgo cardiovascular indepen- diente y relativamente estable a lo largo de la vida. Estas características refuerzan la importancia que podría tener su determinación precoz en niños y adolescentes con factores de riesgo. CASO CLÍNICO Se presenta el caso de una paciente caucásica de 13 años vista en consulta para la revisión y la vacu- na de los 12 años, si bien ya había cumplido los 13. Durante la exploración, se observa un incremento muy acusado de peso. Ante esta situación, se cal- cula el índice de masa corporal (IMC), que resulta de 29,19 kg/m 2 (percentil >97); se mide el períme- tro de la cintura abdominal, que se sitúa en 80 cm (percentil 90 para su edad); y se determina la ten- sión arterial (TA) sistólica y diastólica, ubicada en el percentil 90-95 para su edad y talla. No se aprecian datos de acantosis nigricans. La paciente niega el consumo de tabaco, alcohol o drogas. Presenta la menarquia ya establecida. Como antecedente de interés, la madre había su- frido en meses previos un infarto cerebral agudo, de causa no filiada con la información aportada por el padre de la paciente. Dada la clínica de obe- sidad y sus antecedentes familiares, se le solicita un control analítico con perfil lipídico y glucémico. En el resultado de la analítica, se señala como un hallazgo de especial relevancia un colesterol LDL de 107 mg/dl (elevado) y una lipoproteína(a) de 87,7 mg/dl, también elevada (normal por debajo de 30mg/dl). Los valores de hemoglobina glicosila- da y triglicéridos resultaron normales. Ante los resultados del perfil lipídico, se refuerzan los hábitos de alimentación saludable y se destaca la importancia del ejercicio físico. Se realiza una in- terconsulta para el control conjunto con Endocrino- logía Pediátrica, servicio que mantiene como trata- miento básico el control de hábitos de alimentación y seguimiento estrecho del perfil lipídico. DISCUSIÓN El caso descrito sirve de base para recordar que el cribado de los trastornos lipídicos en la infancia se basa en la lógica de que la identificación y el con- trol tempranos de la dislipemia reducirán el riesgo y la gravedad de la enfermedad cardiovascular ate- rosclerótica en la edad adulta 1 . Entre los marcadores ya conocidos como el coleste- rol total, el colesterol LDL y el colesterol HDL, está tomando especial relevancia la lipoproteína(a), también conocida como Lp(a). Se trata de una par- tícula lipídica similar a la lipoproteína de baja densidad (LDL), pero con una característica distin- tiva: lleva un componente adicional llamado apolipoproteína(a) unido a la apolipoproteína B-100 ( Figura 1 ). A pesar de haberse establecido su asociación con la enfermedad cerebrovascular (ECV) desde hace décadas, ha sido en los últimos años cuando se ha incrementado el interés por su estudio 2 . Existe evidencia acumulada que sugiere que nive- les elevados de Lp(a) aumentan el riesgo de ictus y de trombosis venosa en Pediatría. Entre los meca- nismos involucrados, se encuentran la inhibición de la fibrinólisis y la predisposición a la formación de coágulos densos. Además, se trata de una ma- cromolécula proinflamatoria, lo que agrava de for- ma significativa el riesgo de aterosclerosis 3 . Un estudio 4 realizado con 29 niños afectados por trombosis del seno venoso cerebral reveló que el
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