Revista Pediatría de Atención Primaria 111

INTRODUCCIÓN Según la clasificación DSM-V ( Diagnostic and Sta- tistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition ) se conoce como trastorno del espectro autista (TEA) a aquella situación de base genética y persistente en el tiempo con un trastorno heterogéneo del neuro- desarrollo, alteración en la comunicación, interac- ción social, intereses restringidos, conductas repe- titivas y poco flexibles. No siempre se puede evidenciar el trastorno en las primeras etapas, aunque sí pueden aparecer señales de alarma 1-5 . La neurodiversidad es un concepto por el que las diferencias de pensamiento, sentimiento y com- portamiento de las personas con TEA deben ser interpretadas no como algo patológico, sino como variantes de la normalidad. Este enfoque promue- ve la integración y la no medicalización de la vida de las personas con TEA. Es cierto que muchas per- sonas con TEA presentan además otros problemas médicos y déficits cognitivos, pero no es menos cierto que otros neurotípicos también 6 . MAGNITUD DEL PROBLEMA La prevalencia global de los TEA está en torno al 1% 7,8 . En las últimas décadas se ha visto incre- mentada por varias razones. En primer lugar, por el cambio en la definición y el paso de la clasificación del DSM-IV ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition ) al DSM-5, de for- ma que varios epígrafes del DSM-IV desaparecen y se incorporan al DSM-5. Otro factor a tener en cuenta es que en países de recursos limitados la información epidemiológica es peor y puede dar lugar a cifras de menor prevalencia. Es importante señalar lamayor concienciación y alerta de los pro- fesionales sobre estos trastornos. Podríamos seña- lar otros factores como las campañas de informa- ción a profesionales y familias o cambios de diagnóstico dentro del espectro menos grave. También ha aumentado gracias a la mayor super- vivencia de niños de alto riesgo neurológico. En el enlace siguiente puede verse la prevalencia de TEA por diferentes regiones y países del mundo: https://autismprevalence.thetransmitter.org/ SUPERVISIÓN DEL DESARROLLO PSICOMOTOR (SDPM) La supervisión del desarrollo psicomotor (SDPM) es el conjunto de observaciones sistemáticas, explo- raciones, preguntas a los padres y escalas para la detección de desviaciones en el desarrollo a lo lar- go de todo el período de provisión de cuidados, que realizan los profesionales de Atención Primaria. Es- tas intervenciones se realizan tanto de forma seria- da y programada como oportunista 9 . La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria dispone de un programa denominado Programa de Salud Infantil (PSI) que integra las actividades que confor- man la SDPM y que puede obtenerse en el enlace: https://aepap.org/programa-de-salud-infantil/ Existen cuestionarios como el denominado Parent’s Evaluation of Developmental Status (PEDS), diseñado para valorar las preocupaciones de los padres sobre el desarrollo psicomotor de sus hijos; tiene una sensibilidad del 70-90% y una especifici- dad del 70-80% para la detección de trastornos del desarrollo 9 . Todas estas actividades se han de rea- lizar en conjunto y no una en particular o una esca- la de cribado de forma aislada. En la práctica, estas medidas conducen a una detección más precoz de todos los trastornos del desarrollo y de los TEA. La precocidad en el diagnóstico es importante para lograr también una intervención temprana, ya que de ello dependerá una mejor adaptación del me- nor a su entorno familiar, escolar y social y unos mejores resultados. No existen, pese a todo, evi- dencias de buena calidad para definir el método óptimo de SDPM y, en general, se aboga por una prudente combinación de todos ellos. En el caso de usar cuestionarios, deben estar validados para nuestra población. Es importante que cualquier escala para valorar el desarrollo sea aplicada en combinación con la observación del menor, ade- más de conocer los signos clínicos de alerta o de sospecha de TEA. José Galbe Sánchez-Ventura, et al . Cribado de los trastornos del espectro autista Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:381-9 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 382

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