Revista Pediatría de Atención Primaria 111
Lorena Fernández Iglesias, et al . Edema vesicular secundario a infecciones virales: diagnóstico diferencial con la colecistitis alitiásica Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:377-80 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 379 descritas en nuestros casos, se han relacionado con edema vesicular transitorio en el contexto de un cuadro inflamatorio generalizado 3,6 . La diferenciación entre el edema vesicular secun- dario y la colecistitis alitiásica resulta fundamen- tal, dado que el enfoque terapéutico y el pronósti- co difieren de forma significativa 4 . En la colecistitis alitiásica, la vesícula constituye el foco primario de inflamación y suele asociar una clínica más florida (fiebre, dolor abdominal persistente, signos de irri- tación peritoneal) y marcadores inflamatorios ele- vados 4,7 . Se trata de una entidad menos frecuente en la infancia, pero potencialmente grave, que sue- le aparecer en pacientes con enfermedad sistémi- ca grave o situaciones de estrés fisiológico, y se asocia a mayor morbimortalidad 7,8 . Por el contrario, el edema vesicular reactivo apare- ce en el contexto de una enfermedad sistémica, suele cursar con clínica dominada por el proceso de base y presenta una evolución autolimitada, como se observa en ambos pacientes 2,3 . Además, algunas series pediátricas han demostrado que la mayoría de los casos de engrosamiento vesicular acalculoso se resuelven con tratamiento sintomá- tico y sin necesidad de intervención quirúrgica 2 . Desde el punto de vista fisiopatológico, el engrosa- miento vesicular en infecciones virales se ha atribuido a mecanismos como el aumento de la permeabilidad capilar, la congestión venosa y la hipoalbuminemia relativa, factores que favorecen la extravasación de líquido hacia la pared vesicu- lar 5,6 . En el caso de la hepatitis A, la afectación he- patocelular y el componente colestásico pueden contribuir a estos hallazgos ecográficos 3 . De forma similar, el VEB puede producir afectación hepática con colestasis y cambios ecográficos transitorios 6 . Nuestros casos ilustran varios aspectos clínica- mente relevantes. En ambos pacientes, la ecogra- fía mostró un marcado engrosamiento de la pared vesicular sin evidencia de litiasis ni dilatación de la vía biliar, hallazgos que, en ausencia de otros sig- nos de gravedad, orientan hacia un proceso secun- dario 1 . Asimismo, la evolución favorable con trata- miento conservador y la mejoría paralela de los parámetros analíticos refuerzan el carácter benig- no de esta entidad 2 . Estos datos son clave para evi- tar intervenciones innecesarias, como el uso ina- propiado de antibióticos o la indicación quirúrgica. La interpretación aislada del hallazgo ecográfico puede conducir a un sobrediagnóstico de colecisti- tis y a un manejo agresivo 5 . La ausencia de fiebre persistente, leucocitosis significativa o empeora- miento clínico, junto con la identificación de una etiología infecciosa sistémica, deben hacer sospe- char un edema vesicular reactivo. En conclusión, el engrosamiento de la pared vesi- cular en pediatría no debe interpretarse de forma aislada como signo de colecistitis. Las infecciones virales, como la hepatitis A y la causada por el virus de Epstein-Barr, pueden producir edema vesicular transitorio con curso benigno y resolución espon- tánea. El reconocimiento de esta entidad permite evitar pruebas complementarias y tratamientos innecesarios, especialmente antibioterapia e inter- venciones quirúrgicas, favoreciendo un manejo conservador y seguro del paciente. CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo. Figura 2. Edema vesicular. Marcado engrosamiento de las paredes de la vesícula biliar de contenido anecoico sin evidencia de contenido anómalo, en un paciente con infección por el virus Epstein Barr
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