Revista Pediatría de Atención Primaria 111

Osvaldo Gabriel Pereira-Resquin Galván, et al . Mácula eritematosa que se modifica con el llanto. A propósito de un caso de sinus pericranii Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:345-9 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 347 reciente demostró que hasta el 7,3% de los casos pueden asociarse a craneosinostosis u otras ano- malías como pueden ser la hipoplasia de senos durales, los aneurismas venosos intracerebrales y los hemangiomas cavernosos 3,5,6 . Por otro lado, en- contramos en la literatura casos descritos de sinus pericranni secundarios a traumatismos craneoen- cefálicos, tras la lesión de los senos venosos dura- les y las venas del diploe 7 . A nivel clínico se presentan como un nódulo violá- ceo, depresible, no doloroso ni pulsátil, localizado en la línea media o paramediana craneal. Con menos frecuencia pueden presentar una morfología más plana y una coloración eritematosa. En estos casos pueden plantear dudas con otras malformaciones más frecuentes, como la mancha salmón o la man- cha en vino de Oporto, siendo de gran utilidad para el diagnóstico un signo típico del sinus pericranii : el aumento de volumen con el llanto, lasmaniobras de Valsalva o los cambios posturales 1,3,8,9 . Aunque la mayoría de los sinus pericranii cursan de manera asintomática, algunos pacientes pueden quejarse de molestias locales, cefaleas, náuseas, vómitos, vértigo, ataxia y papiledema en relación conhipertensión intracraneal. Es de señalar que esta clínica asociada es más frecuente en las lesiones localizadas a nivel parietal, mientras que los sinus pericranni ubicados en la región frontal cursan de forma asintomática 5 . Con respecto al diagnóstico, existen múltiples pruebas complementarias que pueden resultar de utilidad y, con frecuencia, es necesario emplear más de una para establecer el diagnóstico definiti- vo. El hallazgo más característico en la radiografía simple es la erosión de la tabla externa, aunque este signo suele estar ausente en muchos pacien- tes 8 . Debido a su amplia disponibilidad, rapidez e inocuidad, la ecografía Doppler debe considerarse como la prueba inicial. Esta técnica permite confir- mar el carácter vascular de la lesión, si bien, a me- nudo, no logra demostrar la comunicación con los senos durales, ni consigue visualizar los vasos in- tracraneales. La tomografía computarizada y la resonancia magnética pueden contribuir a identi- ficar el defecto óseo, mientras que la angiorreso- nancia permite visualizar la lesión y su drenaje hacia los senos durales. No obstante, cuando el flujo a través de la vena transcraneal es mínimo, la angiorresonancia puede no detectarlo. En estos casos, puede recurrirse a la angiografía por sus- tracción digital, considerada en la actualidad el estándar de referencia 3,10,11 . Figura 2. Mácula eritematosa. A. En la imagen se muestra RM en T1, donde se aprecia una alteración focal de la grasa subcutánea junto con un pequeño defecto diploico. B. Plano sagital tras contraste, donde se evidencia una estructura vascular venosa en continuidad con el vaso intracraneal.

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