Revista Pediatría de Atención Primaria 110

Sergio Bedoya Díaz, et al . Tétanos neonatal, enfermedad inmunoprevenible que persiste Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:225-30 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 228 paroxísticas; (3) y una fase de gravedad, en la que se presentan opistótonos, convulsiones, compro- miso de musculatura respiratoria e inestabilidad autonómica, siendo la fase de mayor mortalidad asociada a complicaciones 1-3 . El diagnóstico del tétanos neonatal es clínico y parte de criterios epidemiológicos específicos. Se define como caso probable a todo lactante que presenta síntomas característicos de la enferme- dad durante el primer mes de vida, tras exhibir un llanto y una alimentación adecuados durante las primeras 48 horas. Por su parte, un caso confirma- do corresponde al neonato con antecedentes de alimentación y llanto normales los dos primeros días, que inicia con sintomatología sugestiva entre el tercer y el vigésimo octavo día de vida, asociada a trismo, rigidez generalizada y espasmos muscu- lares o convulsiones 10,11 . Los estudios de laboratorio tienen bajo rendimien- to debido a que es un microorganismo anaerobio con pobre crecimiento en cultivos, estudio de lí- quido cefalorraquídeo generalmente normal o con cambios inespecíficos debido a que la bacteria no infecta el sistema nervioso central y tiene poca ca- pacidad inflamatoria sistémica y local, limitando la utilidad del hemograma o reactantes de fase agu- da, teniendo en cuenta que sus síntomas son des- encadenados por la toxina tetanoespasmina 1,2,9 . La vacunación es la estrategia que ha demostrado el mayor impacto en la reducción de esta enfermedad. La presencia de anticuerpos es cercana al 98% en menores de 10 años y asciende al 99,3% entre los 10 y 14 años; no obstante, si no se administran re- fuerzos, la inmunidad inicia un descenso drástico que llega al 54% a los 30 años 9,12 . Al optimizar los niveles de anticuerpos en mujeres en edad fértil, se reduce significativamente la incidencia y mor- talidad por tétanos neonatal. Para lograrlo, las gestantes con esquema conocido deben recibir una dosis de DTPa al menos dos semanas antes del parto. Por el contrario, en aquellas con antece- dentes desconocidos o sin inmunización previa, el esquema se inicia en el control prenatal, con do- sis subsiguientes a las 4 semanas y a los 6 meses, asegurando un mínimo de dos dosis durante el periodo de gestación. Estas medidas han logrado disminuir hasta en un 100% la incidencia del téta- nos neonatal 1,2,13-15 . Respecto al tratamiento específico, se deben tener en cuenta los siguientes objetivos: eliminar foco de origen de la toxina y eliminar formas vegeta- tivas, neutralizar la toxina libre, medidas de sos- tenimiento. El tratamiento antibiótico debe realizarse con pe- nicilina sódica 100 000 UI por kilogramo de peso por día, dividido en 2 o 3 dosis, o metronidazol 15 mg por kilogramo de peso por dosis, cada 6 a 8 horas, por 10 días y como alternativa clindamici- na 1,2 . En cuanto a la inmunoglobulina antitetáni- ca, la dosis varía de acuerdo con la literatura desde Figura 2. Tétanos neonatal. Serie de radiografías de tórax. A. Infiltrados de ocupación alveolar hacia la región parahiliar izquierda, ápex y base del hemitórax derecho; B. Opacidades intersticiales bilaterales difusas a correlacionar con antecedentes; C. Opacidades intersticiales bilaterales difusas.

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