Revista Pediatría de Atención Primaria 110

INTRODUCCIÓN La obesidad infanto-juvenil (OIJ) constituye uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI 1 . En España, en 2023 se ha estimado una preva- lencia del 10% de OIJ y del 30% de sobrepeso (SP), sin diferencias relevantes entre sexos. Se trata de una enfermedad crónica y multifactorial en cuya aparición intervienen factores biológicos, conduc- tuales y psicosociales, entre los cuales se encuentra un estilo de vida caracterizado por una alimenta- ción inadecuada y escasa actividad física 2 . Los determinantes de la salud juegan un papel fundamental en la obesidad infantil. Los determi- nantes comerciales de salud, como las estrategias demarketing de alimentos ultraprocesados y bebi- das azucaradas, crean entornos alimentarios que predisponen a la obesidad y que influyen directa- mente en el consumo y las preferencias alimenta- rias desde edades tempranas, afectando especial- mente a la población infantil y juvenil 3 . Además, la publicidad de alimentos con alto contenido de gra- sas, azúcares y sal, y su promoción dirigida a la in- fancia, se ha identificado como un factor que in- crementa la preferencia por productos no saludables y la elevada ingesta calórica entre ni- ños, contribuyendo al desarrollo del exceso de peso desde etapas tempranas de la infancia. Por otro lado, el nivel socioeconómico actúa como determinante social de salud que influye en la dis- tribución de la obesidad infantil. Algunos estudios, como el ALADINO 4 , muestran un gradiente so- cioeconómico claro, con mayores tasas de obesi- dad en niños provenientes de hogares con menor nivel socioeconómico o mayor pobreza frente a niños de hogares con mayores ingresos económi- cos (23,2% vs . 11,9%). Este dato puede estar rela- cionado con diferencias en la accesibilidad a los alimentos saludables, la inseguridad alimentaria y los estilos de vida menos favorables que suelen aparecer con mayor frecuencia en entornos con menos ingresos. Del mismo modo, también puede relacionarse con factores culturales y estructurales ligados al contexto social 4 . Estos determinantes, tanto sociales como comerciales, se combinan para crear entornos con riesgo de obesidad de for- ma desigual, encontrando mayores prevalencias de obesidad infantil en contextos socioeconómi- cos desfavorecidos, lo que contribuye a desigual- dades en salud desde edades tempranas. Estudios nacionales recientes han mostrado que estos pa- trones de desigualdad se reflejan en hábitos ali- mentarios, niveles de actividad física, acceso a en- tornos saludables y prevalencia de exceso de peso en función del nivel socioeconómico familiar 5 . Por otro lado, tradicionalmente, la obesidad infan- til se ha relacionado con comorbilidades orgánicas como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia o apnea del sueño. Sin embargo, en los últimos años se ha prestado mayor atención a su asocia- ción con alteraciones psicológicas que pueden pa- sar desapercibidas, como la depresión 6,7 , los pro- blemas de autoestima 8 , la distorsión de la imagen corporal y los trastornos de la conducta alimenta- ria. Estas condiciones repercuten negativamente en la calidad de vida y pueden derivar en conse- cuencias graves, incluyendo la ideación autolítica. La imagen corporal adquiere un papel central en la sociedad actual y se define como la representación mental que cada persona tiene de su propio cuer- po. Desde edades tempranas, los niños comienzan a preocuparse por su aspecto físico, observándose que aquellos con OIJ o SP presentan mayor insatis- facción corporal y rechazo hacia su imagen 9 . Esta insatisfacción puede afectar a la autoestima y fa- vorecer el desarrollo de trastornos psicológicos, especialmente cuando los menores perciben que no se ajustan a los estándares sociales. Además, estos niños pueden experimentar discriminación, marginación o acoso escolar, factores que incre- mentan el riesgo de alteraciones emocionales. De hecho, algunos estudios sitúan la prevalencia de depresión en torno al 30-40% en niños con sobre- peso 6,7 . En la población pediátrica, los hábitos y patrones conductuales se adquieren desde edades tempranas y tienden a mantenerse en la edad adulta. Se estima que hasta un 80% de los casos de OIJ o SP persisten o se agravan con el tiempo. Por ello, la obesidad infantil debe considerarse un pro- blema global, prevenible mediante intervenciones María Ángeles Piedecausa Valero, et al . Depresión y problemas de autoestima en función del índice de masa corporal Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:179-86 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 180

RkJQdWJsaXNoZXIy MTAwMjkz