Vol. 28 - Num. 110
Colaboraciones especiales
Marina Mestres Martorella, Àngels Morral Subiráb, Lourdes Busquets Ferréc, Núria Dalmau Sánchezd, Júlia Miralbell Blanche
aPsicóloga sanitaria y fisioterapeuta. Centro de Investigación y Formación Carrilet. Barcelona. Espai Essen. Lleida . España.
bTerapeuta psicomotriz. Graduada en Magisterio mención Pedagogía terapéutica. Terapeuta acreditada por la FEAP. Centro de Investigación y Formación Carrilet. Barcelona. Centro MoviMent. Calella . España.
cPsicóloga sanitaria y psicoterapeuta especialista en atención temprana. Centro de Investigación y Formación Carrilet. Barcelona. Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT) CDIAP Equip40. Sant Vicenç dels Horts. Sant Feliu de Llobregat. Molins de Rei y Vallirana. España.
dFisioterapeuta pediátrica especialista en atención temprana. Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT) CDIAP Agalma. Horta Guinardó. Barcelona. España.
eNeuropsicóloga y profesora universitaria. Centro de Investigación y Formación Carrilet. Barcelona. Departamento de Cognición, Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Barcelona. Instituto de Neurociencias. Universidad de Barcelona. España.
Correspondencia: M Mestres. Correo electrónico: mmestres@carrilet.org
Cómo citar este artículo: Mestres Martorell M, Morral Subirá A, Busquets Ferré L, Dalmau Sánchez N, Miralbell Blanch J. Señales motrices del autismo durante el primer año de vida: herramientas para la detección precoz en la consulta pediátrica . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].
Publicado en Internet: 24-06-2026 - Número de visitas: 253
Resumen
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo en el que se han descrito señales de alarma precoces en el cuerpo y la motricidad que pueden observarse desde el primer año de vida. Este artículo presenta una revisión de las principales señales de alarma motrices descritas en la literatura y observadas en la práctica clínica a través del análisis retrospectivo de vídeos domésticos de niños y niñas posteriormente diagnosticados de autismo. También se proponen herramientas para su detección en la consulta pediátrica. Las señales de alarma motrices no son específicas de autismo, pero representan un importante indicador para la detección precoz del niño con riesgo en el desarrollo.
Palabras clave
● Detección temprana ● Habilidades motrices ● Trastorno del espectro autistaLas señales de alarma precoces de autismo se han descrito y se pueden detectar desde el primer año de vida1,2. De todas ellas, las señales motrices, junto a las sensoriales, son las primeras que aparecen y que identifican los padres/madres/cuidadores. Las dificultades en el desarrollo motor no se incluyen entre los criterios nucleares para el diagnóstico del autismo, pero estudios muestran que estas pueden ser un importante marcador temprano3,4. El análisis retrospectivo de vídeos domésticos de niños posteriormente diagnosticados de autismo ha permitido identificar dificultades en el cuerpo, el movimiento intencional, la planificación y la ejecución de acciones motrices, así como un desarrollo disharmónico y peculiar ya desde el primer año de vida5-7. Las señales de alarma motrices suelen ser el primer motivo de consulta en la atención pediátrica8-10. Estudios previos sugieren que muchos de los padres/madres de niños posteriormente diagnosticados de autismo ya habían mostrado preocupación respecto al desarrollo psicomotriz de su hijo11 y habían consultado al profesional de forma específica antes de los 18 meses12,13. Además, otro estudio muestra que un 71,5% de niños con autismo de 8 años cumplen criterios diagnósticos de retraso del desarrollo motriz4.
Las habilidades motrices son esenciales para el desarrollo del juego, la interacción social, la comunicación y el lenguaje3. Las habilidades de comunicación social más tempranas son, de hecho, de naturaleza motora. Por ejemplo: los movimientos de la cabeza son importantes para mirar hacia las personas; los gestos, como señalar y mostrar, son movimientos coordinados del brazo que se utilizan para comunicarse con los demás. Estas habilidades motoras suelen estar afectadas en los niños con autismo desde muy pequeños8,9,14,15. Así pues, el hallazgo de afectaciones motrices precoces en el autismo, previas a otras dificultades, ha sugerido que la disfunción del sistema motor puede afectar al desarrollo socioemocional7 y que podría representar un marcador precoz de riesgo de afectación del neurodesarrollo16,17.
Por todo ello, es de gran importancia que el equipo de Pediatría de Atención Primaria, que tiene una función clave en la detección temprana del autismo, pueda conocer y detectar estas señales y así hacer una derivación a los equipos de atención temprana especializados lo antes posible.
En este trabajo se presentan las principales señales de alarma tempranas motrices en el autismo recogidas en la literatura especializada y observadas en la práctica clínica y a través del análisis retrospectivo de vídeos domésticos de niños posteriormente diagnosticados de autismo. Asimismo, se proponen instrumentos útiles para su detección en la consulta pediátrica.
Entendemos las señales de alarma motrices como elementos biológicos, emocionales o relacionales que sugieren un riesgo de afectación en el desarrollo del niño18. En concreto, podrían ser los primeros indicadores de un posible trastorno del neurodesarrollo más global19. Para los bebés, las actividades motrices son manifestaciones del desarrollo más temprano y es posible que bebés en riesgo muestren dificultades para lograr los hitos del desarrollo motor. Una señal de alarma puede ser un signo transitorio o un aspecto reactivo del niño ante determinadas situaciones ambientales. Es importante la presencia de más de 2-3 señales de alarma y una elevada frecuencia y duración para considerarse de riesgo de autismo18.
Las señales de alarma incluyen18:
A continuación, se presentan unas tablas descriptivas de las señales de alarma en el cuerpo y la motricidad durante el primer año de vida de niños con autismo. Se diferencian señales de alarma entre los 0-6 meses (Tablas 1 y 2) y los 6-12 meses (Tablas 3 y 4), que incluyen aspectos de la motricidad gruesa y fina. Las señales están organizadas en dos ejes:
| Tabla 1. Señales motrices del autismo. Señales de alarma en el niño 0-6 meses. Cuerpo en movimiento | |
|---|---|
| Hito del desarrollo | Señal de alarma |
| Motricidad gruesa | |
| Postura decúbito-supino (tumbado boca arriba) |
|
| Control cefálico |
|
| Exploración del propio cuerpo (mano-ojo, mano-boca, pie-boca) |
|
| Equilibrios y desequilibrios |
|
| Integración de la línea media |
|
| Cambios posturales |
|
| Motricidad fina | |
| Dificultad para coger un objeto con las dos manos a la vez | |
| Tabla 2. Señales motrices del autismo. Señales de alarma en el niño 0-6 meses. Cuerpo en relación | |
|---|---|
| Hito del desarrollo | Señal de alarma |
| Imitación refleja |
|
| Iniciación corporal de la relación |
|
| Sonrisa social y expresión facial |
|
| Diálogo tónico-afectivo |
|
| Tabla 3. Señales motrices del autismo. Señales de alarma en el niño 6-12 meses. Cuerpo en movimiento | |
|---|---|
| Hito del desarrollo | Señal de alarma |
| Motricidad gruesa | |
| Integración de los reflejos primitivos |
|
| Sentarse |
|
| Gateo |
|
| Orofacial |
|
| Paso a la bipedestación |
|
| Marcha |
|
| Motricidad fina | |
|
|
| Tabla 4. Señales motrices del autismo. Señales de alarma en el niño 0-6 meses. Cuerpo en relación | |
|---|---|
| Hito del desarrollo | Señal de alarma |
| Imitación |
|
| Anticipa y participa en el movimiento del otro |
|
| Desplazamiento |
|
En las consultas pediátricas se evalúa el desarrollo motriz de todos los niños desde el nacimiento23.
La American Pediatric Association (AAP) recomienda un seguimiento del desarrollo motriz en las visitas pediátricas y un cribaje sistemático a los 9, 18 y 30 meses para valorar aspectos de motricidad gruesa, fina y de praxis del habla. Además, se recomienda un cribaje adicional a los 48 meses para identificar problemas en coordinación, motricidad fina y grafomotricidad. Estas edades se han seleccionado, en parte, por ser periodos críticos en el desarrollo motriz. Finalmente, será importante realizar un seguimiento constante a lo largo de la infancia.
En España, el Programa de Salud Infantil de la Asociación Española de Pediatría, así como programas de algunas comunidades autónomas, también han creado un protocolo para el seguimiento del desarrollo motor, especificando hitos del desarrollo motriz y señales de alarma en cada una de las visitas de los 3, 6, 9, 18, 24, 36 meses24,25.
La detección de las señales de alarma tempranas en el autismo se basa en la observación clínica del niño, la familia y la dinámica relacional que se establece entre ambos. Para la observación clínica de las señales motrices se aconseja, en primer lugar, dedicar un tiempo a observar sin intervenir, con el fin de analizar la conducta espontánea del niño y la díada (cuidador-niño). Posteriormente, se pueden realizar acciones dirigidas a valorar los ítems de desarrollo y/o las señales de alarma motrices, según la edad cronológica del niño. La exploración se llevará a cabo en buenas condiciones físicas: que no estén enfermos y que no tengan hambre ni sueño. Hay que establecer una buena relación con el niño y dejar transcurrir el tiempo necesario para que este se adapte a la situación.
Junto a la observación clínica, existen escalas validadas para el cribaje de niños con riesgo de afectación del desarrollo motor26. Estudios científicos han utilizado la Alberta Infant Motor Scale27 para evaluar el comportamiento motor infantil en bebés con alto riesgo de autismo. Otros estudios también han utilizado la Escala Mullen de Aprendizaje Temprano (MSEL)28 para evaluar la motricidad fina y gruesa, que se ha validado para ser utilizada como herramienta para la detección precoz del TEA. Sin embargo, otras revisiones sugieren que estas no son suficientemente sensibles para detectar las señales más sutiles del desarrollo motor que están afectadas en el autismo29.
Una vez hecha la detección de las señales motrices en el niño, será importante poder explorar si existen manifestaciones de riesgo de autismo en otras áreas, como la sensorial (hiper-hiposensibilidades), el lenguaje, la comunicación o la relación, entre otros18.
Si finalmente se confirma el riesgo de autismo, es necesaria una exploración más profunda y una intervención realizada por profesionales especializados. Esta es llevada a cabo en los centros de atención temprana por un equipo multidisciplinar que incluye: psicólogos, neuropediatras, fisioterapeutas, psicomotricistas, trabajadores sociales y logopedas, entre otros18,30.
En el proceso de derivación al centro de atención temprana es clave que el profesional de la salud pueda informar sin alamar y también acompañar a los padres hasta que se vinculen al servicio.
El pediatra de Atención Primaria tiene un papel clave en la detección de las señales de alarma tempranas de autismo. Se ha descrito que las señales motrices, junto a las sensoriales, son de las primeras que aparecen y pueden sugerir riesgo de autismo. Una vez detectadas, es necesario observar si también existen otras señales de alarma, especialmente en áreas como el desarrollo socioemocional y la comunicación, centrales en el autismo. En caso de sospecha, la derivación a los centros de atención temprana es clave para que los especialistas puedan hacer una valoración exhaustiva y una intervención dirigida. El tratamiento temprano de estos retrasos motores, desde el momento de su aparición, podría favorecer una evolución positiva en la comunicación y la socialización de estos niños en etapas posteriores del desarrollo.
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
Contribución de los autores: diseño, búsqueda bibliográfica, análisis de vídeos y redacción del manuscrito (MMM, AMS, LBF, JMB), búsqueda bibliográfica (NDS).