Vol. 28 - Num. 109
Grupo PrevInfad/PAPPS Infancia y Adolescencia
Leyre Martí Martía, Ana Gallego Iborrab, Ana Garach Gómezc, Laura García Sotod, Juan Hidalgo Sanze, José M.ª Mengual Gilf, Carmen Rosa Pallás Alonsog, Julia Colomer Revueltah, Olga Cortés Ricoi, M.ª Jesús Esparza Olcinaj, José Galbe Sánchez-Venturak
aPediatra. Consultorio Auxiliar La Cañada. Paterna. Valencia. España.
bPediatra. Unidad de Seguimiento y Neurodesarrollo. Distrito Sanitario Málaga-Guadalhorce. Málaga. España.
cPediatra. CS Zaidín Sur. Granada. España.
dPediatra. CS Rute. Córdoba. España.
ePediatra. CS Las Fuentes Norte. Zaragoza. España.
fPediatra. CS Delicias Sur. Zaragoza. España. Zaragoza. España.
gServicio de Neonatología. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.
hDepartamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología. Unidad de Pediatría. Universidad de Valencia. Valencia. España.
iPediatra. CS Canillejas. Madrid. España.
jPediatra. Madrid. España.
kPediatra. CS Torrero La Paz. Zaragoza. España.
Correspondencia: L Martí . Correo electrónico: leyre.marti@gmail.com
Cómo citar este artículo: Martí Martí L, Gallego Iborra A, Garach Gómez A, García Soto L, Hidalgo Sanz J, Mengual Gil JM, et al. Prevención de lesiones infantiles por accidentes domésticos . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].
Publicado en Internet: 23-01-2026 - Número de visitas: 390
Resumen
Los accidentes infantiles en el hogar representan un importante problema de salud pública en España, siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños menores de 14 años, especialmente en los primeros años de vida.
Los factores de riesgo incluyen no solo la edad del niño y su nivel de desarrollo, sino también las características del entorno físico y la supervisión por parte de los cuidadores.
El grupo PrevInfad ha actualizado sus recomendaciones sobre la prevención de lesiones infantiles por accidente doméstico. En el artículo se desarrollan los razonamientos en los que se basan estas recomendaciones, partiendo de preguntas clínicas estructuradas, búsqueda bibliográfica, selección de los estudios más relevantes y valoración de la evidencia. Como conclusiones: a) se sugiere realizar un consejo acerca de la prevención de accidentes infantiles en el hogar en la consulta de Atención Primaria; b) se sugiere la utilización de medidas de protección para disminuir la morbimortalidad por accidentes infantiles; y c) se recomienda no utilizar los andadores infantiles.
Palabras clave
● Accidentes domésticos ● Prevención de accidentesNota:
Este manuscrito es una colaboración del grupo PrevInfad con la Revista Pediatría de Atención Primaria y es una versión adaptada del mismo tema publicado en la web de PrevInfad.
Los accidentes infantiles en el hogar representan un importante problema de salud pública en España, siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños menores de 14 años, especialmente en los primeros años de vida. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)1, los accidentes domésticos suponen una de las causas más frecuentes de ingreso hospitalario y visitas a urgencias pediátricas, particularmente entre los menores de 5 años, grupo especialmente vulnerable.
El hogar, considerado tradicionalmente como un entorno seguro, es en realidad el lugar donde ocurren la mayoría de los accidentes en niños pequeños. Caídas, quemaduras, intoxicaciones, heridas y ahogamientos son algunos de los incidentes más comunes2,3, y su frecuencia se relaciona estrechamente con la curiosidad natural de los niños, su desarrollo motor y la falta de consciencia sobre los peligros que les rodean. La vulnerabilidad de este grupo de edad hace que la prevención de accidentes en el hogar sea una prioridad.
Los factores de riesgo incluyen no solo la edad del niño y su nivel de desarrollo, sino también las características del entorno físico y la supervisión por parte de los cuidadores.
En España, los accidentes domésticos representan una gran proporción de las consultas pediátricas en urgencias. Según un estudio del INE1, los accidentes en el hogar constituyen aproximadamente el 45% de todos los accidentes infantiles que requieren atención médica, con predominancia en los niños menores de 5 años, quienes presentan el mayor riesgo de sufrir caídas, quemaduras, intoxicaciones y ahogamientos.
En la Tabla 1 se transcriben las cifras de mortalidad por grupos de edad y sexo, correspondientes a 2023, último año analizado por el INE1.
| Tabla 1. Mortalidad por accidentes domésticos en España (año 2023) | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Causas | 0-4 años | 5-9 años | 10-14 años | |||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| Ahogamiento, asfixia y sofocación | 22 | 9 | 4 | 4 | 4 | 2 |
| Caídas accidentales | 4 | 5 | 2 | 0 | 4 | 0 |
| Otros accidentes no de transporte y efectos tardíos | 4 | 1 | 3 | 1 | 1 | 1 |
| Quemaduras | 0 | 0 | 1 | 1 | 1 | 2 |
| Otros envenenamientos accidentales | 1 | 0 | 1 | 0 | 0 | 2 |
| La mortalidad por ahogamiento accidental por sumersión en España ha sido monitorizada de manera sistemática por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1 y el Ministerio de Sanidad2. Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el INE1. |
||||||

En la Tabla 2 se detallan las cifras de mortalidad por ahogamiento accidental en España, por sexo y grupo de edad de 2019 a 2023. Se puede observar que, en la edad pediátrica, el grupo de edad de 0-4 años es en el que encontramos el mayor número de fallecidos, lo que se podría explicar por la vulnerabilidad física y la falta de supervisión: los bebés y niños pequeños no tienen la capacidad física para responder a situaciones peligrosas en el agua. En este grupo, la mayoría de los ahogamientos ocurren en el hogar, en situaciones cotidianas, como baños sin supervisión.
| Tabla 2. Mortalidad por ahogamiento por sumersión en España (años 2019-2023) | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | |||||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| 0-1 | 0 | 0 | 2 | 1 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 0 |
| 1-4 | 13 | 5 | 18 | 4 | 12 | 4 | 16 | 7 | 17 | 8 |
| 5-9 | 2 | 2 | 4 | 2 | 3 | 2 | 10 | 1 | 4 | 4 |
| 10-14 | 2 | 4 | 1 | 3 | 6 | 2 | 8 | 0 | 4 | 1 |
| Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1. | ||||||||||

El impacto de la pandemia (2020):
Las cifras de mortalidad por atragantamiento y sofocación se pueden observar en la Tabla 3.
| Tabla 3. Mortalidad por atragantamiento y sofocación en España (años 2019-2023) | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | |||||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| 0-1 | 3 | 0 | 0 | 4 | 3 | 1 | 2 | 2 | 1 | 1 |
| 1-4 | 7 | 2 | 5 | 3 | 1 | 3 | 3 | 1 | 3 | 0 |
| 5-9 | 2 | 1 | 2 | 0 | 1 | 0 | 2 | 0 | 0 | 0 |
| 10-14 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 0 | 0 | 1 |
| Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1. | ||||||||||

Respecto a las caídas accidentales, las cifras de mortalidad en España muestran para los años 2019 a 2023 que las caídas son una causa importante de muerte accidental, especialmente en población infantil y juvenil.
En la Tabla 4 se detallan las cifras de mortalidad por caídas en España, por sexo y grupo de edad para los años 2019-2023.
| Tabla 4. Mortalidad por caídas en España (años 2019-2023) | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | |||||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| 0-1 | 1 | 1 | 0 | 0 | 1 | 0 | 0 | 1 | 0 | 0 |
| 1-4 | 6 | 4 | 4 | 5 | 2 | 4 | 8 | 3 | 5 | 5 |
| 5-9 | 1 | 0 | 2 | 0 | 1 | 0 | 2 | 1 | 2 | 0 |
| 10-14 | 3 | 1 | 4 | 0 | 3 | 4 | 4 | 0 | 4 | 0 |
| Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1. | ||||||||||

La mortalidad por otros accidentes, excluyendo los de transporte, en los años 2019-2023 en población pediátrica se presenta en la Tabla 5.
| Tabla 5. Mortalidad por otros accidentes no de transporte en España (años 2019-2023) | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | |||||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| 0-1 | 2 | 1 | 4 | 2 | 2 | 1 | 0 | 1 | 0 | 0 |
| 1-4 | 1 | 0 | 1 | 0 | 1 | 0 | 2 | 1 | 1 | 0 |
| 5-9 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 1 | 1 | 0 | 0 | 0 |
| 10-14 | 1 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 1 | 0 | 0 | 0 |
| Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1. | ||||||||||

En la Tabla 6 se presenta la mortalidad correspondiente a envenenamientos accidentales1,4.
| Tabla 6. Mortalidad por envenenamientos accidentales en España (años 2019-2023) | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Edad (años) | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | |||||
| Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | Varón | Mujer | |
| 0-1 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 1-4 | 1 | 0 | 0 | 0 | 1 | 0 | 3 | 0 | 1 | 0 |
| 5-9 | 0 | 0 | 1 | 0 | 1 | 0 | 1 | 0 | 1 | 0 |
| 10-14 | 0 | 0 | 1 | 0 | 0 | 1 | 0 | 1 | 0 | 2 |
| Elaboración propia a partir de datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)1. | ||||||||||

Al igual que sucede con el resto de las causas de accidente en el hogar, las cifras de mortalidad por envenenamiento representan la punta del iceberg de las cifras reales de envenenamientos en nuestro país en la edad pediátrica.
El primer factor de riesgo, inherente a la infancia y niñez, y común a todos los niveles sociales, es la fase del desarrollo psicomotor en la que se encuentre el niño, así como su temperamento y alteraciones que puedan afectarle, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Serían estos factores de riesgo intrínsecos, mientras que los que exponemos a continuación serían extrínsecos o del entorno del niño.
De forma repetida se constata que el nivel socioeconómico de la familia es un posible factor de riesgo para accidentes infantiles5,6.
Las condiciones y el diseño de las casas en barrios deprimidos son una barrera para la correcta implementación de los adecuados elementos de seguridad para el hogar.
Los niños que sufren accidentes repetidamente suelen presentar factores de riesgo social y son frecuentadores del sistema sanitario6, tanto visitas a urgencias como a las consultas de Atención Primaria (AP), con una significación estadística muy alta (p <0,0001); por tanto, están en contacto con los profesionales sanitarios con frecuencia, lo que debería proporcionar ocasiones propicias para la promoción de conductas seguras.
Los hijos de madres con depresión constituyen un grupo de riesgo para accidentes infantiles, tal como se pone de manifiesto en un estudio descriptivo7 de base poblacional en el que encuentra una asociación estadísticamente significativa entre depresión materna y menor uso de sistemas de retención infantil (SRI), menor frecuencia de enchufes protegidos y menor frecuencia de jarabe de ipecacuana en casa.
Teniendo en cuenta que la depresión materna es un trastorno tratable y que actúa como un factor de riesgo para accidentes domésticos infantiles, su tratamiento podría repercutir positivamente en la disminución de los accidentes infantiles.
Otro aspecto que puede influir en los accidentes domésticos es el tipo de vivienda que aloja a los menores. Se han encontrado dos trabajos que abordan esta cuestión8,9.
En el primero8 se combinan estos datos para hallar la relación del tipo arquitectónico de la vivienda con los accidentes después de clasificar las viviendas en 5 tipos básicos: independiente, adosada, pareada, casa convertida en apartamentos y bloque de apartamentos. Encuentran que se dan significativamente más accidentes domésticos en los edificios de apartamentos: odds ratio (OR) para todo tipo de accidentes: 2,07; intervalo de confianza del 95% (IC 95): 1,87 a 2,30; los adosados tienen un moderado (aunque menor que los apartamentos) aumento de riesgo de todo tipo de accidentes, OR: 1,11 (IC 95: 1,06 a 1,17).
El segundo estudio9 relaciona la existencia de accidentes en menores de 6 años con las características de la vivienda (viviendas en propiedad o alquiler, antigüedad de la vivienda). Por cada 10% de aumento en la proporción de propietarios de vivienda, el riesgo de caídas descendió un 16% y el de quemaduras, un 27%. Por cada 10% de aumento de viviendas anteriores a 1950 el riesgo de caídas aumentó un 17% y el de quemaduras, un 34%.
Los accidentes infantiles en el hogar no solo generan una carga emocional y física para los niños y sus familias, sino que también implican una carga considerable para el sistema sanitario. Un informe del Ministerio de Sanidad2 indica que aproximadamente el 30% de las consultas en urgencias pediátricas están relacionadas con accidentes domésticos, de los cuales un porcentaje significativo requiere hospitalización.
En la Figura 1 se puede observar el análisis de las consecuencias de poner en práctica en las consultas de AP el consejo a las familias sobre estas cuestiones.
| Figura 1. Marco analítico |
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Hasta la fecha, diversos estudios acerca de programas de prevención de accidentes infantiles implementados en consultas de AP han arrojado resultados positivos. Sin embargo, dichos trabajos miden la eficacia de algunos programas en la reducción de la morbimortalidad de algún tipo de lesión o factor de riesgo o mejoría de los conocimientos de los padres sobre cómo prevenir accidentes infantiles10,11, pero no estudian si el consejo en la consulta de AP es eficaz para reducir la incidencia de los accidentes infantiles.
Existe un amplio número de pediatras de AP que ofrece muy poco o ningún tipo de consejo sobre la prevención de accidentes no intencionados en la infancia, a pesar de la elevada morbimortalidad que este factor supone y de la evidencia demostrada del asesoramiento en el cambio de algún tipo de comportamiento.
Pero en 2024 se ha publicado un ensayo clínico realizado en Estados Unidos12 en el que se evalúa la efectividad del programa de prevención de accidentes infantiles (TIPP, por sus siglas del inglés The Injury Prevention Program) diseñado por la Academia Americana de Pediatría en el año 1983, para niños menores de 2 años. Antes de iniciar la intervención se preguntaba a los padres el número de accidentes no intencionados ─y el mecanismo de estos─ que había tenido el menor desde la última revisión. También se preguntaba si alguno había precisado atención médica; de esta forma se valoraba la gravedad del episodio. Los que recibieron el TIPP mostraron una reducción significativa en los accidentes reportados comparados con los controles (p = 0,005) con OR ajustada (IC 95) de 0,77 (0,66 a 091) en los niños de 4 meses; 0,60 (0,44 a 0,82) en los de 6 meses; 0,32 (0,16 a 0,62) en los de 12 meses; 0,26 (0,12 a 0,53) en los niños de 18 meses; y 0,27 (0,14 a 0,52) en los de 24 meses.
En este estudio se demuestra que el consejo y la intervención en AP puede reducir de forma eficaz los accidentes no intencionados reportados en niños menores de 2 años y demuestran la eficacia de la recomendación de implementación de programas de prevención (en su caso TIPP) en las consultas del niño sano en el entorno extrahospitalario.
Existen escasos estudios que aborden la utilidad del consejo en la consulta de AP y si este produce cambios en el comportamiento de los pacientes.
La utilidad de este consejo depende de muchos factores, entre ellos la motivación de los pacientes, la capacidad del profesional para transmitir la importancia del consejo y el momento en el que se transmite el mismo. En el artículo de Michie13 se presenta el modelo Behavior Change Wheel (BCW), el cual es útil para comprender cómo todos estos factores pueden influenciar en el resultado final del consejo y cómo diseñar estrategias para que se implemente de la forma más eficaz posible.
Una revisión Cochrane14 analiza ensayos aleatorizados controlados por agregados de diversas intervenciones diseñadas para abordar los determinantes de la salud y la efectividad de dichas intervenciones. Se refiere que existe un número pequeño de estudios sobre este tema (en total se incluyeron 32), de los cuales se puede concluir que la implementación personalizada puede ser eficaz, pero el efecto es variable y todavía no se sabe con certeza la mejor forma de orientar el consejo.
En el trabajo realizado por E. McDonald15, los profesionales de la AP pueden desarrollar un papel importante en la seguridad de sus pacientes utilizando lo que denominan en inglés las “3 E” (Education, Enforcement, Engineering): educación, cumplimentación y diseño de programas acerca de la prevención de accidentes en la vida habitual, tanto a nivel individual de cada paciente como comunitario.
El metanálisis realizado por Yung16 tiene como objetivo principal el estudio de la efectividad de las intervenciones para reducir las caídas infantiles en el hogar y promover medidas de prevención. Está realizado a partir de 13 revisiones hechas sobre 24 estudios y 5 estudios adicionales. A pesar de que se incluye el análisis de mecanismos de prevención de accidentes, solo en dos de los estudios se extraen conclusiones específicas para la prevención de accidentes17,18. En estas conclusiones se indica que no existe evidencia robusta sobre la efectividad de la mayoría de las intervenciones de prevención de caídas estudiadas.
En otro estudio, las matronas y visitadores médicos entregaban unos consejos antes y después del parto19 concluyendo que existe una pequeña evidencia de la efectividad del consejo en AP acerca de la no utilización de los andadores infantiles.
En el año 2005, Rehmani20 realizó un ensayo clínico cuyo objetivo era la reducción de las caídas e ingestas tóxicas accidentales en el hogar mediante un programa de prevención de accidentes, en el cual se visitaban los hogares por parte de los miembros de dicho programa. El estudio se diseñó de forma que un grupo de la población reclutada era instruida en prevención de caídas y el otro en la prevención de ingesta de tóxicos, de forma que un grupo hacía de control del otro. Se vio que en las casas en las cuales se instruyó acerca de la prevención de caídas, la tasa de seguridad era del 13,5% en comparación con el grupo control, que era del 3,5%, con riesgo relativo (RR): 3,8 (IC 95: 1,5 a 10,0; p = 0,002). De la misma forma, en las casas en las que se instruyó acerca de la prevención de la ingesta de sustancias tóxicas, la ratio de seguridad aumentó hasta el 18,8% en comparación al 2,4 del grupo control con RR: 7,8 (IC 95: 2,4 a 25,3; p <0,001). Es estadísticamente significativa la disminución de daños potenciales en los grupos en los que se ha realizado la intervención frente al control.
¿Qué medidas se podrían recomendar o desaconsejar desde la consulta de Atención Primaria?
Dispositivos de seguridad en el hogar
Los enchufes con diseño a prueba de manipulación, como aquellos con cubiertas de seguridad integradas (también conocidos como enchufes resistentes a manipulaciones), son reconocidos por ser más efectivos para evitar lesiones al bloquear el acceso a los contactos eléctricos hasta que una fuerza simultánea es aplicada en los tres orificios del enchufe. Este tipo de enchufes, más seguro que las cubiertas removibles, cumple con los estándares de seguridad y minimiza los riesgos asociados a cubiertas mal ajustadas o fáciles de quitar8.
Adicionalmente, hay estudios que han destacado problemas con ciertos protectores de enchufes convencionales, especialmente aquellos que no cumplen estándares de calidad o se desacoplan fácilmente. Esto puede incluso incrementar el riesgo eléctrico, ya que algunos de estos protectores pueden desactivar las barreras de seguridad de los enchufes modernos al mantener sus contactos activos21,22. Este es el caso, en Reino Unido, de la campaña Fatally Flawed, que alertó sobre la falta de regulación de algunos protectores, argumentando que su uso podría comprometer la seguridad de los enchufes con barreras internas y sugiriendo su sustitución por enchufes seguros de fábrica23.
Por lo tanto, mientras el uso de enchufes resistentes a manipulaciones parece ser una medida más segura, es crucial optar por productos de calidad y certificados para asegurar la efectividad de las medidas de protección en el hogar.
Un estudio realizado en México por la Secretaría de Salud y documentado en el informe del Instituto Nacional de Pediatría indica que la mayoría de las lesiones en niños pequeños ocurren debido a caídas dentro del hogar, principalmente en escaleras, y que la instalación de puertas de seguridad en áreas de riesgo (como la parte superior de escaleras) disminuye la tasa de estos accidentes en al menos un 20%24.
Otro estudio en España25 analiza cómo se manejan las caídas de bebés menores de un año en los servicios de urgencias pediátricas en nuestro país. Este estudio, llevado a cabo por el Grupo de Trabajo de Lesiones no Intencionadas de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas, se basa en datos recogidos entre marzo de 2014 y febrero de 2015 en ocho hospitales diferentes. Se subraya que el uso de dispositivos, como puertas de seguridad y protectores en escaleras y entradas a la cocina, reduce considerablemente el riesgo de lesiones graves. En este análisis, se encontró que el riesgo de caídas graves se redujo hasta en un 50% en aquellos hogares donde se aplicaron estos dispositivos preventivos, especialmente en niños en etapa de desarrollo motor inicial.
Además, la Child Injury Prevention Alliance (CIPA)26 recomienda el uso de puertas de seguridad montadas en la pared en la parte superior de las escaleras para prevenir caídas, ya que las puertas de montaje a presión pueden desajustarse más fácilmente. Estas puertas reducen eficazmente el riesgo de caídas cuando se instalan correctamente y se utilizan junto con una supervisión activa, ayudando a crear espacios más seguros sin restringir completamente el movimiento dentro del hogar.
Almacenamiento de sustancias y productos peligrosos en lugares seguros
La OMS28, en sus directrices sobre prevención de intoxicaciones en la infancia, destaca que almacenar productos peligrosos fuera del alcance y la vista de los niños, en lugares altos o con cerradura, es una de las estrategias más efectivas para prevenir intoxicaciones. La OMS señala que los detergentes, productos de limpieza, pesticidas y medicamentos deben guardarse en sitios seguros, como armarios altos o cerrados con llave, para prevenir su ingestión accidental en niños pequeños.
Según un estudio publicado en Pediatrics11, el almacenamiento seguro de sustancias tóxicas y medicamentos en hogares y escuelas reduce significativamente los casos de intoxicación en niños menores de 5 años. En este estudio, las familias que utilizaron armarios seguros o con cerraduras, o que almacenaron los productos tóxicos en estantes altos, reportaron una reducción del 50% en las intoxicaciones accidentales en sus hogares.
Por todo esto, se puede afirmar que el almacenamiento seguro de productos peligrosos y tóxicos es una medida efectiva para reducir el riesgo de intoxicaciones en niños. Estos estudios resaltan la importancia de educar a los cuidadores y asegurar que los hogares cuenten con medidas preventivas, tales como estantes elevados, armarios con llave y envases de seguridad para niños.
No utilización de andadores
Los andadores infantiles, aunque ampliamente utilizados en el pasado, son reconocidos actualmente como un riesgo importante para la seguridad infantil debido a los accidentes frecuentes que ocasionan, como caídas, golpes y atrapamientos.
La Academia Americana de Pediatría29 recomienda evitar completamente el uso de andadores infantiles, pues no solo aumentan el riesgo de lesiones por caídas, sino que también pueden retrasar el desarrollo motor de los niños, al inhibir el aprendizaje de habilidades como gatear y caminar. Además, ha instado incluso a prohibir la venta de estos dispositivos en varios estados y países.
En una investigación30 se analizaron los casos de lesiones en bebés que usaban andadores entre 1990 y 2014. El estudio encontró que, durante este periodo, más de 230 000 niños menores de 15 meses fueron atendidos en emergencias en EE. UU. debido a lesiones relacionadas con el uso de andadores. La mayoría de estos accidentes involucraron caídas por escaleras, que provocaron traumatismos en la cabeza y el cuello. Los investigadores concluyeron que el uso de andadores aumenta significativamente el riesgo de accidentes graves en bebés.
Durante el año 1990, se realizó un programa en los hospitales canadienses de prevención y notificación de lesiones que acuden a urgencias, asociadas al uso de andador infantil. Estos resultados llevaron a que en 2004 el gobierno canadiense prohibiera la venta de andadores infantiles, lo cual se acompañó de una disminución significativa en el número de lesiones infantiles relacionadas con estos dispositivos.
Según un metanálisis realizado en el año 201731, se concluye que los nuevos estándares de seguridad establecidos por la CPSC de EE. UU. no han sido eficaces para reducir el número de lesiones infantiles asociadas a la utilización de andadores.
A pesar de todo esto, existen estudios32 que demuestran que estos dispositivos son ampliamente utilizados: aproximadamente el 50% de la población mundial de entre 6-15 meses los usa. Además, aunque cerca del 97% de los padres saben de la existencia del andador antes del nacimiento, más de la mitad no lo compra hasta después del nacimiento, por lo que, si se realiza una consulta prenatal o en las primeras visitas se podría informar a los padres sobre sus riesgos y aconsejar su no utilización.
El uso del andador es un factor de riesgo importante para la aparición de accidentes infantiles sin aportar otros beneficios; sin embargo, los padres y cuidadores tiene poca información sobre esto. Además, existe un periodo ventana desde antes del nacimiento hasta unos meses más tarde, que se debería aprovechar para dar información.
En el ensayo de Rehmani20 se demuestra que, en los grupos en los que ha habido un cambio de comportamiento frente a un tipo de riesgo potencial de accidente infantil, disminuye la incidencia de este, por lo que disminuye la morbimortalidad.
Además, en el estudio de Perrin12 se demuestra que el consejo y la intervención desde AP puede disminuir los accidentes en población menor de 2 años, mediante cambios en el comportamiento de los cuidadores; por tanto, disminuye la morbimortalidad de los mismos.
A pesar de algunas corrientes educativas actuales que promueven la libertad de movimiento de los niños y que estos deben descubrir el mundo por sí mismos, no se ha encontrado evidencia científica de que el cambio de comportamiento produzca ningún daño potencial.
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
Todos los autores han contribuido de forma equivalente en la elaboración del manuscrito publicado.
AP: Atención Primaria · CPSC: Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor · IC 95: intervalo de confianza del 95% · INE: Instituto Nacional de Estadística · OMS: Organización Mundial de la Salud · OR: odds ratio · RR: riesgo relativo · SEUP: Sociedad Española de Urgencias Pediátricas · SRI: sistema de retención infantil · TIPP: The Injury Prevention Program.