Vol. 28 - Num. 109

A la Pediatría desde el Arte

Susan comforting the baby. Mary Cassatt, 1881

Isabel Gordo Baztána, Laura Borja Anduezab, Daniel Ruiz Ruiz de Larramendib

aPediatra. Servicio de Urgencias Extrahospitalarias. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra. España.
bPediatra. CS Alsasua. Alsasua. Navarra. España.

Correspondencia: I Gordo. Correo electrónico: isabelgbaz@gmail.com

Cómo citar este artículo: Gordo Baztán I, Borja Andueza L, Ruiz Ruiz de Larramendi D. Susan comforting the baby. Mary Cassatt, 1881 . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].

Publicado en Internet: 15-01-2026 - Número de visitas: 27

Susan comforting the baby. Mary Cassatt, 1881

Susan comforting the baby. Mary Cassatt, 1881

Susan comforting the baby.
Mary Cassatt, 1881. Óleo sobre lienzo. 65,1 x 100 cm. Museum of Fine Arts. Houston.

La pintura representa una escena íntima y cotidiana: un niño pequeño llora mientras una mujer, con gesto paciente y tierno, lo sostiene y calma en sus brazos. Esta imagen trasciende lo meramente artístico y nos conecta con uno de los aspectos más esenciales de la Pediatría: el cuidado emocional en la infancia.

En la consulta pediátrica no solo se atienden enfermedades físicas, sino también la dimensión afectiva del niño. El llanto, aunque natural, es una de las primeras formas de comunicación del recién nacido, una señal de necesidades que van desde el hambre hasta la incomodidad o la búsqueda de consuelo. La obra de Cassatt muestra precisamente esa respuesta sensible y compasiva que el adulto brinda, y que resulta fundamental para el desarrollo saludable del menor.

La Pediatría moderna reconoce la importancia del apego temprano y del entorno emocional seguro. Consolar al niño, responder a su llanto y validar sus emociones fortalece la confianza básica y estimula un desarrollo psicosocial positivo. La pintura, entonces, se convierte en una metáfora visual de lo que ocurre a diario en hospitales, consultas y hogares: el arte de sanar no está completo sin la ternura y la empatía.

Así, la obra de Cassatt refleja que la medicina pediátrica es, en esencia, ciencia acompañada de humanidad.