Revista Pediatría de Atención Primaria 110
Carta al Director La infancia no puede ser un daño colateral Raquel Páez González, Carmen Martínez González Pediatras de Atención Primaria y Comunitaria. Miembros de la Sociedad Española de Pediatría Social. Recibido: 26-marzo-2026 Aceptado: 30-marzo-2026 Publicado en Internet: 13-abril-2026 Raquel Páez González: raqpaezgon@gmail.com Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:279-80 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 279 Cómo citar este artículo: PáezGonzálezR,MartínezGonzálezC.Lainfancianopuedeserundañocolateral.RevPediatrAtenPrimaria.2026;28:279-80. https://doi.org/10.60147/7ab8464d Sra. Directora: Las guerras y los conflictos armados tienen un im- pacto devastador sobre niños, niñas y adolescen- tes. La infancia no decide los conflictos, no partici- pa en la lógica del odio ni del poder y, sin embargo, soporta de forma desproporcionada sus conse- cuencias más graves: muerte, abuso, violencia se- xual, lesiones, desplazamiento, hambre, trauma, interrupción educativa y desprotección. Cuando además se destruyen escuelas, hospitales, siste- mas de agua y saneamiento o los espacios seguros de cuidado y aprendizaje, la violencia no solo im- pacta en términos de daño físico, también com- promete la supervivencia, el desarrollo y la salud integral de la infancia 1 . En marzo de 2026, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas recordó que los niños y las niñas “no deben ser tratados como un daño colate- ral” y que todas las partes en conflicto están obliga- das a proteger su vida, supervivencia y desarrollo, así como a respetar las escuelas, los hospitales y el acceso humanitario 2 . Esta afirmación no es solo un mandato jurídico: expresa una exigencia éticamíni- ma que ninguna sociedad debería rebajar. Los hechos recientes son graves y elocuentes. En Irán, el Comité expresó su alarma por los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas escuelas y hospitales 2 . Días después, expertos de Naciones Unidas reclamaron una investigación indepen- diente sobre el ataque contra la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh, en Minab, donde se ha infor- mado de la muerte de más de 160 menores, recor- dando que los ataques contra civiles, centros edu- cativos y hospitales constituyen graves violaciones del derecho internacional humanitario y pueden considerarse crímenes de guerra 3 . Pero no se trata de hechos aislados: en el Líbano, la intensificación del conflicto había causado ya la muerte de al me- nos 116 niños y el desplazamiento de más de 350 000 a fecha de 19 de marzo de 2026 4 ; en Su- dán, la infancia acumula ya “1000 días de ago- nía” 5 ; en Ucrania, una comisión internacional de la ONU concluyó que la deportación, el traslado for- zoso y la desaparición forzada de niños y niñas constituyen crímenes contra la humanidad 6 ; y en Nigeria, millones de niños, niñas y adolescentes siguen expuestos a graves riesgos de protección en un contexto de violencia armada y crisis humani- taria prolongada 7 . Situaciones igualmente alar- mantes persisten también en Yemen y Afganis- tán 1 . En Gaza, se ha documentado ya la muerte o la mutilación de 64 000 niños y niñas, entre ellos al menos 1000 bebés 8 .
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