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Vol. 12 - Num. 45

Originales

Consultas dermatológicas en Pediatría de Atención Primaria

S Menéndez Tuñóna, A Sariego Jamardob, Maria Elena Fernández Tejadaa, N Fernández Garcíaa, P López Vilarc, Andrés Meana Meanad

aPediatra. CS Zarracina. Gijón. Asturias. España.
bPediatra. CS Calzada. Gijón. Asturias. España.
cPediatra. CS Puerta de la Villa. Gijón. Asturias. España.
dPediatra. CS Calzada-I. Gijón. Asturias. España.

Cómo citar este artículo: Menéndez Tuñón S, Sariego Jamardo A, Fernández Tejada ME, Fernández García N, López Vilar P, Meana Meana A. Consultas dermatológicas en Pediatría de Atención Primaria. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010;12:41-52.

Publicado en Internet: 31-03-2010 - Número de visitas: 14431

Resumen

Las consultas por problemas dermatológicos son muy frecuentes en pediatría.

Material y métodos: mediante un estudio descriptivo observacional realizado durante todo el año 2008, que analiza las consultas pediátricas por causas dermatológicas, se obtuvieron los motivos principales de las consultas, se cuantificó la tasa de resolución de éstas en el ámbito de la Atención Primaria y se elaboró un listado de procesos dermatológicos como guía para futuras actividades formativas en dermatología pediátrica.

Resultados: de un total de 21.748 consultas, 1.323 se debieron a procesos dermatológicos (6,1%). La categoría con mayor número de diagnósticos correspondió al grupo dermatitis/eczema con 438 consultas (33%), seguida de las infecciones víricas con 352 (26%), las infecciones bacterianas con 128 (10%) y las zoonosis con 118 (9%). Fueron derivados 75 niños (5,7% de las consultas) al servicio de dermatología.

Conclusiones: concluimos que la mayoría de procesos dermatológicos de la infancia pueden ser manejados en Atención Primaria, manteniendo una estrecha colaboración con los especialistas en dermatología para aquellas situaciones precisadas por el escenario clínico.

Palabras clave

Atención Primaria Dermatitis atópica Procesos dermatológicos

Introducción

Los problemas dermatológicos suponen un motivo de consulta pediátrica muy habitual, con cifras que oscilan entre un 5 y un 30% de las consultas de Pediatría de Atención Primaria (AP)1,2. Estos valores reflejan las diferentes variables elegidas en cada investigación: Atención Especializada frente a Primaria, modelo de asistencia sanitaria del país, criterios de inclusión, ámbito del estudio (rural o urbano), especialista que realiza la investigación (dermatólogo, pediatra, médico de familia), etc.

Con el objetivo principal de conocer la frecuencia y las características de las consultas por causas dermatológicas en Pediatría de AP, realizamos este estudio descriptivo observacional en dos centros de salud urbanos a lo largo del año 2008. Nos planteamos como objetivos secundarios: el conocimiento del porcentaje de resolución de estos problemas dermatológicos en nuestro ámbito y la propuesta de contenidos formativos en dermatología para el profesional que atiende a población pediátrica.

Presentamos los datos obtenidos sobre las consultas dermatológicas en Pediatría de AP, así como la capacidad resolutiva de nuestras consultas, y reforzamos la importancia de contar con habilidades en dermatología para el pediatra de AP.

Material y métodos

Ámbito del estudio

Mediante un estudio descriptivo observacional llevado a cabo a lo largo del año 2008 en dos centros de salud urbanos, nos propusimos conocer la frecuencia de primeras consultas por motivos dermatológicos en nuestra zona, que tiene una población de unos 3.500 niños (un 3% habita en zona rural y el resto, en área urbana). Recogimos los datos de los niños que acudían para consultar por problemas dermatológicos, sin hacer una búsqueda activa de sus problemas, y sólo incluimos las primeras consultas, teniendo especial cuidado en excluir los procesos previamente diagnosticados a lo largo del año y aquellos que acudían a control o por recaída de su proceso (como los de causa atópica). Durante todo el estudio contamos con el apoyo de especialistas en dermatología de nuestro hospital de referencia (Hospital de Cabueñes-Gijón) para solventar dudas diagnósticas y poder consultar en caso de que la situación así lo recomendase.

De forma prospectiva, recogimos las consultas por motivos dermatológicos desde el 1 de enero al 30 de diciembre de 2008, excluyendo los días vacacionales.

Recogida y tratamiento de los datos

En cada visita registramos: el número de historia y el nombre del paciente (con objeto de impedir la repetición de registros, así como de considerar las distintas visitas de un mismo caso como un mismo proceso), la edad y el sexo, el diagnóstico, la fecha de consulta y finalmente si se consultaba con el servicio de dermatología.

Para la codificación diagnóstica seguimos la clasificación CIE-10 (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud)3, empleando una tabla de procesos (tomada de López Almazán y cols.2 con mínimas modificaciones), donde éstos se distribuyen por categorías (tabla 1).

Tabla 1. Diagnósticos dermatológicos (tomada de L. Almazán2)

Finalmente, diseñamos una base de datos con el programa Microsoft Office Access® 2007 y empleamos el programa Microsoft Office Excel® 2007 para los cálculos pertinentes.

Resultados

Se incluyó en el estudio a 1.292 niños –630 mujeres (48,8%) y 662 varones (51,2%)– con edades comprendidas entre los 0 y los 14 años, con una edad media de 4 años y 10 meses.

Frecuencia de las patologías según las categorías diagnósticas: se registraron 1.323 motivos de consulta dermatológica (28 niños tuvieron dos diagnósticos y en 3 se recogió un tercero). Con un volumen total de 21.748 consultas, incluidas las programadas, esta cifra supone que el 6,1% de ellas se debe a causas dermatológicas.

La categoría con mayor número de diagnósticos correspondió al grupo dermatitis/eczema con 438 consultas (33%), seguida de las infecciones víricas con 352 (26%), las infecciones bacterianas con 128 (10%) y las zoonosis con 118 (9%). La figura 1 recoge los valores absolutos y sus porcentajes correspondientes.

Figura 1. Motivos de consulta por categorías diagnósticas.

Figura 2. Los diez motivos de consulta más frecuentes.

Desglosando las categorías en procesos específicos, los 10 motivos de consulta más frecuentes fueron los correspondientes a dermatitis atópica (16%), varicela (14%), estigmas de atopia (9,6%), picaduras (8%), impétigo (4%), escarlatina (4%), exantemas víricos (4%), dermatitis del pañal (4%), dermatitis seborreica (3%) y verruga plantar (3%), que supusieron un 68% del total de las consultas y son recogidos en la figura 2. A continuación, y con mucha menor frecuencia, los siguieron estas otras causas, que enumeramos junto con el número de casos recogidos y sus porcentajes globales (tabla 2): sudamina, urticaria, candidiasis del pañal, angiomas, verrugas vulgares, molluscum, pitiriasis rosada, acné, nevus, tineas, psoriasis, etc.).

Finalmente, en la tabla 3 enumeramos las otras patologías mucho menos comunes junto con sus frecuencias absolutas.

Agrupados los pacientes por grupos arbitrarios de edades (menores de 1 año, de 1 y 2 años, de 3 a 5 años, de 6 a 9 años y de 10 a 13 años), observamos que el mayor número de consultas corresponde a preescolares y escolares:

  • Menores de 1 año: 174 consultas. Las más frecuentes fueron por: dermatitis/eczema (54%), candidiasis del pañal (13%), varicela (6%) y sudamina (5%).
  • De 1 y 2 años: 359 consultas; varicela (15%), dermatitis atópica (14%), picaduras (10%), estigmas de atopia (9%), dermatitis del pañal (9%), exantemas víricos (7%), sudaminas (4%) y escarlatina (3%).
  • De 3 a 5 años: 368 consultas con predominio de varicela (24%), dermatitis atópica (16%), picaduras (9%), escarlatina (9%), estigmas de atopia (8%) e impétigo (5%).
  • De 6 a 9 años: se consultó por 262 procesos: dermatitis atópica (16%), estigmas de atopia (13%), varicela (10%), picaduras (10%), verrugas plantares (8%) y escarlatina (5%).
  • De 10 a 14 años: 160 consultas muy heterogéneas; las más frecuentes fueron los estigmas de atopia (10%), las verrugas plantares (9%), la dermatitis atópica (9%), el acné (9%) y la dermatitis seborreica (7%).
  • A continuación describimos las características más significativas de los cuatro grupos más destacados: dermatitis/eczemas, infecciones víricas, infecciones bacterianas y zoonosis.

Tabla 2. Otros motivos frecuentes de consulta.

Tabla 3. Procesos dermatológicos infrecuentes.

Dermatitis/eczemas

Supusieron un 33% del total de diagnósticos; de ellos, la dermatitis atópica fue el más frecuente (16,1%): un 9,6% de todos los niños consultó por estigmas de atopia. La dermatitis del pañal (3,6%) y la seborreica (3,2%) son otros dos diagnósticos frecuentes.

Infecciones víricas

Ocuparon el segundo motivo de consulta con 352 diagnósticos (26% del total). Dentro de ellas, la varicela supuso un 50% (183 consultas). El resto correspondió a las siguientes causas: exantemas víricos (48), verruga plantar (40), verruga vulgar (21), molluscum (17), herpes simple (9) y gingivoestomatitis (7).

Infecciones bacterianas

Consultaron por este motivo 128 pacientes (10% de las consultas) con un claro predominio de los varones (80 niños) frente a las mujeres (47 niñas). El mayor número de consultas se debió a escarlatina (58) y a impétigo-foliculitis (58), y el resto correspondió a panadizos, celulitis y abscesos (11 consultas en total) y a eritema chronicum migrans (1).

Las consultas por escarlatina se agruparon especialmente durante los meses de primavera e invierno.

Zoonosis

En este apartado recogimos numerosas consultas causadas por picaduras (103), tanto pulicosis como culicosis, así como por carcoma. Afectaron a niños de cualquier grupo etario y se concentraron en los meses de primavera y verano.

Derivaciones a dermatología

Fueron derivados para consulta con el servicio de dermatología 75 niños (5,7% de las consultas). Las causas más frecuentes fueron: dermatitis atópica (9 casos), nevus (8), molluscum (7), verruga (6) y verruga plantar (6), angiomas (5), dermatitis seborreica (4) y psoriasis (4). Los motivos principales para dichas consultas fueron variados: la necesidad de terapia específica (granuloma piogénico, molluscum, pilomatrixoma, angioma ulcerado, etc.), el manejo de pacientes con procesos más intensos o de curso tórpido (dermatitis atópica, verruga plantar), la confirmación diagnóstica (vitíligo, Querion, psoriasis, etc.) o el deseo de los padres de una consulta con el dermatólogo (dermatitis atópica, nevus, etc.).

Discusión

Este estudio pretende conocer los motivos de las consultas dermatológicas en Pediatría de AP, así como el porcentaje de resolución de éstas. No se trata, por tanto, de un estudio diseñado para conocer datos de prevalencia de problemas dermatológicos pediátricos, pero considerando el desarrollo y la implantación de nuestro sistema sanitario, donde la mayoría de la población infantil es atendida en centros de salud, podemos inferir bastantes aspectos sobre la frecuencia de los problemas dermatológicos pediátricos que nos sirvan de base para ulteriores estudios de prevalencia. Aunque disponemos de magníficos estudios sobre los motivos de consulta por problemas dermatológicos pediátricos, la mayoría se ha realizado a nivel hospitalario4-7 y pocos se refieren a las condiciones de trabajo diario en consultas extrahospitalarias1,2. A diferencia de los estudios elaborados por servicios dermatológicos, recogemos el global de los motivos de consulta, de ahí la alta proporción de procesos infecciosos que generalmente se resuelven en nuestras consultas sin precisar la derivación al dermatólogo.

A pesar de todos estos sesgos, pensamos que nuestro estudio tiene el valor de recoger los datos a la cabecera de los pacientes, ya que la accesibilidad de nuestro sistema posibilita la recogida de los datos directamente, sin filtros previos. También nos permite conocer cuáles son los procesos principales que se le presentan al profesional de AP que atiende a niños, así como aquellos cuadros más infrecuentes pero que pueden resolverse perfectamente en nuestro nivel de AP. A partir de esos datos elaboramos una tabla de diagnósticos más frecuentes junto con otra de motivos poco habituales; ambas pueden orientar a los profesionales que atienden a población pediátrica sobre actividades tanto asistenciales como formativas en el campo de la dermatología pediátrica.

Las causas dermatológicas suponen un motivo habitual de consulta en Pediatría de AP y reflejan tanto la frecuencia de éstos, como la manifiesta preocupación de los padres por dichos problemas, que afortunadamente no suelen ser graves. Pero esta situación incide tanto en AP8 como en Atención Hospitalaria, sin olvidar los servicios de urgencias pediátricas9, de ahí que el pediatra esté necesariamente obligado a incorporarlos a su práctica diaria y a contar con recursos y habilidades para su manejo10. Tal aproximación a los problemas dermatológicos requiere conocimientos, actitudes y habilidades adicionales por parte de los profesionales dedicados a la atención pediátrica11.

Las cifras de frecuentación son extremadamente variables; dependen del país y del sistema sanitario de éste, del ámbito de atención (Primaria frente a Especializada) y de si el estudio recoge solamente la demanda de la población o si los investigadores se implican en la búsqueda activa de casos: 6%1, 4,8%12 o 31%9. En cualquier caso, siempre suponen un considerable volumen de las consultas.

La frecuencia global por procesos dermatológicos observada en AP presenta amplias variaciones en diversos estudios y oscila entre un 5,5 y un 22,5%. En nuestro estudio el porcentaje es menor (6,1%), lo cual podría deberse a varias causas: la primera y fundamental: que los padres manejan generalmente con éxito procesos tan comunes como la costra láctea, la dermatitis del pañal o el acné de sus hijos sin necesidad de consultar por dichos motivos, y acuden a las consultas sólo en los casos en que no obtienen solución al problema; la segunda se refiere a que habitualmente no se llevó a cabo por nuestra parte una búsqueda activa de procesos, la cual seguramente habría aumentado el número de ciertos diagnósticos (nevus, pie de atleta, etc.); y, finalmente, la existencia de consultas a servicios pediátricos de urgencias hospitalarios y extrahospitalarios a las que no tuvimos acceso desde nuestro estudio, así como las realizadas directamente por especialistas.

Infecciones víricas. Se constituyeron en un frecuente motivo de consulta, no sólo por los niños que padecieron varicela (en su mayoría no inmunizados), sino por los exantemas víricos inespecíficos, las consultas por gingivoestomatitis, enfermedad mano-pie-boca, megaloeritema o exantema súbito, tan frecuentes en lactantes y preescolares. En los niños de más edad, las consultas por causas víricas se debieron a cuadros distintos: las verrugas virales, las verrugas plantares y los molluscum.

Infecciones bacterianas. Las infecciones por estreptococo grupo A con manifestaciones cutáneas (escarlatina) supusieron, junto con los cuadros de impétigo y foliculitis, los motivos principales de consulta en este epígrafe. En varios estudios hospitalarios4,13, las infecciones bacterianas no son un motivo frecuente de consulta, pero sí en los extrahospitalarios2. La escarlatina se presentó en determinados grupos escolares en invierno y primavera, generalmente en forma de pequeñas epidemias que cesaron con las vacaciones estivales; encontramos varios casos en niños de corta edad. Aunque esta enfermedad exantemática es tradicionalmente considerada propia de niños mayores de 3 años, hemos recogido 12 casos en niños más jóvenes (uno de 9 meses), casi todos escolarizados. El test rápido para la detección del antígeno estreptocócico en la faringe nos sirvió para confirmar en algunos casos el exantema típico en lactantes. Con todo ello, el grueso de las consultas por escarlatina correspondió a los niños de 2 a 6 años.

Micosis. No muy frecuentes, se agrupan en su mayoría en infecciones candidiásicas en lactantes (del pañal y orales), en tiñas de piel lampiña en escolares (la excepción fueron dos preescolares con Querion de Celso) y en pacientes mayores afectos de pitiriasis versicolor (edad media de 11 años).

Dermatitis/eczemas. Supusieron los motivos principales de consulta. Este grupo fue el más frecuente (33% de las consultas), lo cual coincide con datos de otros investigadores (Wenk encuentra un 26% en su estudio hospitalario en Suiza14, Nanda4 refiere un 31% en su estudio hospitalario en Kuwait, Torrelo y Zambrano13 un 32,7% en su estudio hospitalario en Madrid y Caballero15 un 27% en Paraguay).

Mientras disminuyen las consultas por formas clásicas de dermatitis atópica conforme aumenta la edad de los niños, son más frecuentes las debidas a estigmas atópicos o formas incompletas, lo que sugiere un cambio en la presentación de la atopia, con síntomas menos intensos conforme los niños crecen. Estos datos concuerdan con los hallados por otros autores13.

Analizando el devenir de la atopia a lo largo de los años, se observa que tanto las consultas por dermatitis atópica como por estigmas atópicos son más frecuentes en los primeros años de la vida y disminuyen conforme aumenta la edad de los niños. Consultó el mismo porcentaje de varones que de mujeres (50%). La figura 3 muestra estos hallazgos.

Figura 3. Consultas por dermatitis atópica y estigmas de atopia según la edad.

Con respecto a la dermatitis seborreica, el mayor número de consultas se recoge durante el primer año de vida (1,4% del total de consultas), es poco significativa durante toda la infancia y vuelve a repuntar durante la adolescencia (0,9%) en forma de dermatitis del cuero cabelludo.

Zoonosis. La elevada frecuencia (un 8% del total) de consultas por picaduras coloca estos procesos en el cuarto lugar del total de consultas, dato similar al estudio griego de Symvoulakis16. La mayoría correspondió a picaduras de mosquitos (culicosis), que afectaron a zonas cutáneas expuestas, y pulgas (pulicosis), localizadas en general en los miembros inferiores, el tronco y las zonas cubiertas. Casi exclusivos de los meses cálidos, en algunos casos las reacciones fueron muy intensas y correspondieron a pacientes probablemente sensibilizados a componentes inoculados en la picadura. La distribución asimétrica de las lesiones y otros datos característicos de las picaduras contribuyeron al diagnóstico, si bien en algunos casos los padres eran recalcitrantes a aceptar el diagnóstico. Las consultas de tres niños afectos por picadura de medusa, de pez escorpión y por mordedura de víbora, respectivamente, nos exige el conocimiento de estos infrecuentes procesos, especialmente en temporada estival.

Procesos infrecuentes. Enumeramos los procesos infrecuentes por considerar útil su conocimiento, tanto con vistas a la práctica pediátrica diaria, como para incorporarlos a los planes de formación en dermatología pediátrica. La tabla 3 recoge esos cuadros infrecuentes.

Conclusiones

Las consultas por problemas dermatológicos son frecuentes en Pediatría, lo que refuerza la importancia de la formación dermatológica para los profesionales pediátricos, tanto en AP como en Atención Hospitalaria, sin olvidar los servicios de urgencias pediátricas.

La AP se constituye, por su accesibilidad y proximidad a la población, en una vía sencilla y habitual para la consulta de los problemas dermatológicos pediátricos, y es el pediatra, por consiguiente, el dispensador de esta atención, que incluye: el enfoque diagnóstico inicial, las normas terapéuticas correspondientes y el seguimiento de los procesos desde la cercanía de su consulta. Asimismo, gracias a una estrecha y fluida relación con el especialista en dermatología, el pediatra propone y gestiona la consulta con éste cuando el caso así lo aconseja, evitando, de esta manera, las derivaciones innecesarias.

Al tenor de los datos de nuestro estudio, la dermatitis atópica, las infecciones cutáneas y las zoonosis, que son los motivos de consulta dermatológica más frecuentes, deberían ser los contenidos educacionales fundamentales para los profesionales de AP que atienden a niños; también convendría conocer los procesos más infrecuentes con vistas al correcto manejo de ellos. Con todo ello, concluimos que la mayoría de procesos dermatológicos de la infancia pueden ser manejados en AP, manteniendo una estrecha colaboración con los especialistas en dermatología para aquellas situaciones que el escenario clínico así lo precise.

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CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no presentar conflicto de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.

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